¿Las series de televisión son arte?

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Con el auge de los servicios de streaming como HBO o Netflix, las series de televisión han adquirido un papel protagonista en el consumo de contenido en la gran pantalla. Por su parte, el cine ya es considerado el séptimo arte ¿Deberían las series considerarse el octavo arte? Hay abierta una discusión intelectual respecto a su inclusión en la clasificación del arte.

Más abajo, encontrarás la respuesta a esta pregunta, así que no te vayas ahora porque ¡Empezamos!

¿Por qué surge esta pregunta?

Esta pregunta surge, principalmente, porque las series se han establecido en nuestra sociedad de tal forma que mucha gente prefiere ver una serie a ver una película. Por lo tanto, no hay duda de que es un recurso cultural al alcance de todo el mundo. Además, las series entran en los mismos certámenes de galardones que las películas así que ¿Deben ser consideradas como arte?

Este ascenso tan fuerte y sólido por parte de las series estaría relacionado con el fracaso del cine desde principios del 2000 hasta hoy, aseguran los críticos. Por otro lado, el contexto socio-económico tiene que ver, ya que, al haber bajado el nivel adquisitivo en muchos países, la idea de pagar 7€ al mes por tener al alcance de tu mano un catálogo de series y películas espectaculares cobra mucho sentido.

En este caldo de cultivo nació el boom de las series, las cuales versaban sobre géneros que siempre han tenido: historia y drama. En cuanto a esto, los críticos cineastas se preguntaban a sí mismos ¿Las películas que están saliendo son muy malas? O ¿Las series han subido muchísimo el nivel?

Al parecer, había algo de afirmación en ambas preguntas, ya que las películas no tenían mucho nivel y las series no eran la típica telenovela. Las series habían dado un salto cualitativo brutal y, sin darnos cuenta, teníamos a Mattew McConaughey en True Detective junto a Woody Harrelson. Dicho esto, no hay que ser tremendos: en el siglo XXI hay películas espectaculares, pero no era lo que se veía cada año.

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Un arte con seguidores y detractores

Dentro del mundo del arte, los miembros más reconocidos empezaban a discutir sobre este producto cultural que tan bien estaba funcionando: las series. Por 2010, encontramos a Lipovetsky y Serroy, los cuales sostenían que las series estaban hechas para divertir, dar placer, posibilitar una evasión fácil y accesible para todos, sin necesidad de formación alguna sin referentes culturales concretos y erudito.

Esta era una de las tantas críticas dirigidas en contra de la inclusión de las series como arte, cuyo fundamento residía en que era un producto de usar y tirar, no de usar y rememorar, dicho en otras palabras. De este modo, se afirmaba que las series no eran arte porque eran estereotipadas, fáciles de seguir y sólo quieren buscar ser un producto atractivo.

Siguiendo con las críticas, esta vez era la escritora Marta Sanz la que cuestionaba la equiparación de las series a literatura, pudiendo éstas desprestigiar a la última. Vicente Luis Mora, en 2015, también se situaba en esta corriente de pensamiento versus, lo que dejaba claro que no había pocos detractores en contra de esta idea.

Respecto a esta última idea, no es una locura decir que las series no son literatura, pero de ahí a no considerarlas arte… hay un paso. Por ello, recogemos una definición de Steve Moore: “la literatura y la narrativa popular son distintas porque, la literatura se enfoca en contar la historia, más que en el lenguaje que se usa para contarla; en la narrativa popular, ese lenguaje es la historia”.

La respuesta

Con todo esto, no hay que hacer una valoración de las series de forma caótica, ya que las series han mejorado mucho su planteamiento, su trama, y no son simples telenovelas. En servicios como HBO o Netflix podemos ver contenido social y político que está muy trabajado, y los mismos espectadores son los que han elegido qué es lo que es importante para ellos.

Series como The Wire consiguen transmitir o ilustrar más que una historia, sino que representan una cultura, un entorno, unas ideas. Muchas series son complejas, lo que no son aptas para todos los públicos, ya que hay personas que prefieren un contenido menos complejo o fácil de comprender, a uno que les haga hacer operaciones mentales.

De esta manera, podemos decir que hay series que incluyen una narrativa compleja y se alejan de las normas narrativas de la televisión.  Pero, su éxito radica en que son creadas por ser novedad, por renovar la capacidad de atraer, atrapar y guardar la atención de millones de espectadores.

En esta línea, Jacques Aumont asegura que “toda obra que quiere producir una novedad debe jugar con todas las técnicas de la espectacularidad o de la seducción (…) pero no lo hace en el arte a menos que esa captación ponga en juego la forma, el dispositivo, la figuración”.

Como conclusión, creemos que las series son arte, pero no todas ellas, lo que abre otro debate: Alta Cultura Vs Baja Cultura. Podríamos afirmar que series como The Wire o True Detective son arte, pero The Big Bang Theory no, que sí cultura.

¿Consideráis que las series son arte? ¿Por qué?

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